Hola a todos :3
Me gustaría anunciaros con muchísima alegría que mi tercera novela, RESPIRA, se publica este mes ! Y para celebrar tal acontecimiento vengo con un sorteo preparado para cualquiera que desee darle una oportunidad a mi pequeña criatura ^___^
Las bases del sorteo están en mi blog personal, más concretamente aquí: http://irenecastelos.blogspot.com.es/2012/10/sorteo-de-respira.html
Os animo a todos a que participéis !
Mucha suerte a todos !
Irene.
miércoles, 17 de octubre de 2012
viernes, 20 de julio de 2012
Almas Opuestas YA EN AMAZON.
Tal y como dice el título de esta entrada, La era de la Oscuridad I: Almas Opuestas, ya se encuentra disponible en Amazon por tan solo TRES EUROS.
¿Como lo veis? :D
Este es el enlace, http://www.amazon.es/Era-Oscuridad-Almas-Opuestas-ebook/dp/B008J4Z93W
Para mucha gente que no podía leerlo por falta de presupuesto, este es su momento, y entre todos esperamos que Almas Opuestas vaya subiendo puestos en la lista de los más vendidos de Amazon (siempre es bonito soñar (?) )
Un beso a todos y gracias !
¿Como lo veis? :D
Este es el enlace, http://www.amazon.es/Era-Oscuridad-Almas-Opuestas-ebook/dp/B008J4Z93W
Para mucha gente que no podía leerlo por falta de presupuesto, este es su momento, y entre todos esperamos que Almas Opuestas vaya subiendo puestos en la lista de los más vendidos de Amazon (siempre es bonito soñar (?) )
Un beso a todos y gracias !
domingo, 15 de julio de 2012
¡Fantástica reseña de "Almas Opuestas"!
¡Hola gente!
Soy Cris, paseando por la red me encontré con este fantástico blog y resulta que... ¡habían reseñado La era de la oscuridad I: Almas opuestas! Y además, ¡le ha encantado! Para ver la reseña, seguid el enlace:
Reseña Almas opuestas
.De paso visitad el blog, que está muy currado y es muy recomendable :)
Es genial ver que el libro va gustando, de verdad. Nos alegramos muchísimo ^^
miércoles, 20 de junio de 2012
Novedades, novedades !
Buenos días a todos, Irene (Daphne) al habla :3
El blog ha estado un poco inutilizado, pero despues de este mes de locos, podemos decir que hemos pasado las dos selectividad con unos resultados más que satisfactorios y que ya estamos listas para darle caña !
Este verano empezamos con nuevos proyectos juntas y pronto tendréis noticias nuestras, pero desde aquí recordamos que también tenemos una carrera literaria por separado.
Me gustaría anunciar también desde este blog, que a finales de este año, yo publicaré una nueva novela "Respira" de manos de Ediciones Hades, y aproximadamente en marzo del año que viene saldrá "Zona 23" gracias a Ediciones Javisa 23.
Os dejo el enlace a mi blog personal: http://irenecastelos.blogspot.com/ no tendrá demasiado movimiento hasta que se acerque la fecha. Pero podéis haceros seguidores y seguir mis pasos.
Gracias a todos por estar aquí. Sin vosotros todo esto no sería posible.
Un beso muy fuerte y deseadnos suerte, que Chloe y Daphne retomarán pronto su camino (;
El blog ha estado un poco inutilizado, pero despues de este mes de locos, podemos decir que hemos pasado las dos selectividad con unos resultados más que satisfactorios y que ya estamos listas para darle caña !
Este verano empezamos con nuevos proyectos juntas y pronto tendréis noticias nuestras, pero desde aquí recordamos que también tenemos una carrera literaria por separado.
Me gustaría anunciar también desde este blog, que a finales de este año, yo publicaré una nueva novela "Respira" de manos de Ediciones Hades, y aproximadamente en marzo del año que viene saldrá "Zona 23" gracias a Ediciones Javisa 23.
Os dejo el enlace a mi blog personal: http://irenecastelos.blogspot.com/ no tendrá demasiado movimiento hasta que se acerque la fecha. Pero podéis haceros seguidores y seguir mis pasos.
Gracias a todos por estar aquí. Sin vosotros todo esto no sería posible.
Un beso muy fuerte y deseadnos suerte, que Chloe y Daphne retomarán pronto su camino (;
jueves, 10 de mayo de 2012
Noticias frescas.
Tras la feria del libro de Ferrol nos dirigimos a la feria del libro de Santiago el domingo pasado. Es un placer recorrer Galicia de feria en feria, pero este año, a causa de los exámenes, no podremos continuar de momento con el resto de ferias próximas.
Nuestro último destino por el momento es una presentación con su posterior firma de libros en La Casa Del Libro de Vigo.
El encuentro se realizará el sábado 12 de mayo a las siete de la tarde, donde charlaremos y resolveremos las dudas que pueda haber sobre Almas Opuestas.
Os esperamos !
Un saludo
Irene.
Nuestro último destino por el momento es una presentación con su posterior firma de libros en La Casa Del Libro de Vigo.
El encuentro se realizará el sábado 12 de mayo a las siete de la tarde, donde charlaremos y resolveremos las dudas que pueda haber sobre Almas Opuestas.
Os esperamos !
Un saludo
Irene.
domingo, 22 de abril de 2012
Firma de "Almas opuestas" en la Feria del Libro de Ferrol
¡Hola a todos!
Una breve entrada para comunicaros que hoy, 22 de Abril, de 19:00 a 20:00 de la tarde, estaremos las dos autoras firmando ejemplares de nuestro libro en la Feria del Libro de Ferrol (en el Cantón). Así que si queréis pasaros a haceros con vuestro ejemplar (que lo tienen varias casetas de librerías), hacernos un poquito de compañía y que os lo firmemos, nosotras encantadísimas :)
Un abrazo muy fuerte ^^
martes, 10 de enero de 2012
Aclaración.
Lamentáblemente tenemos que comunicar que por un pequeño problemilla técnico, la presentación (con su posterior firma ) en A Coruña se realizará el mes que viene probablemente.
Gracias seguidores y seguidoras ! Un beso a todos y gracias por vuestro ánimo.
Gracias seguidores y seguidoras ! Un beso a todos y gracias por vuestro ánimo.
domingo, 8 de enero de 2012
Noticias frescas.
Buenos días a todos !
Después de un tiempo en silencio volvemos para anunciar una nueva firma de libros, esta será en A Coruña este jueves día doce de enero.
El encuentro tendrá lugar en la librería Nós, a las ocho de la tarde. Esperamos no echaros de menos y que podáis haceros con #AlmasOpuestas.
Pronto habrá más noticias (:
Un beso a todos !!
Irene y Cristina.
Después de un tiempo en silencio volvemos para anunciar una nueva firma de libros, esta será en A Coruña este jueves día doce de enero.
El encuentro tendrá lugar en la librería Nós, a las ocho de la tarde. Esperamos no echaros de menos y que podáis haceros con #AlmasOpuestas.
Pronto habrá más noticias (:
Un beso a todos !!
Irene y Cristina.
martes, 1 de noviembre de 2011
Publicación.
Buenos días a todos,
Con un poco de retraso, nos gustaría informaros a todos de una estupenda noticia. La semana que viene, concretamente el viernes día 11 del 11 del 11, se publica ALMAS OPUESTAS. Queremos agradeceros a todos que hayais seguido la novela desde un principio gracias a este blog, que a partir de la publicación se convertirá en el sitio oficial de la saga "La era de la oscuridad". Aquí podréis encontrar novedades, presentaciones, firmas de libros...
Sin más dilación os mostramos la portada, realizada por el genialísimo Nacho Subirats. En ella podréis apreciar a las dos protagonistas, Chloe y Daphne.

Para nosotras es la portada perfecta y por eso le estaremos agradecidas eternamente a Nacho, que tuvo que realizar unos cuantos cambios para que quedase así de maravillosa. Esperamos que os guste (:
La editorial que ha decidido sacar a la luz Almas Opuestas es Ediciones Hades. Aquí tenéis el link de la editorial:
http://edicioneshades.com/presentaciones3.html
Y por último, pero no por ello menos importante, la sinopsis de la novela:
¿Qué serías capaz de hacer por la amistad? Eso mismo es lo que se preguntaban Chloe y Daphne, cuando se vieron envueltas en una guerra que iba más allá de la propia supervivencia. Un Mundo que desconocen se ve abocado a una terrible desaparición y tan solo su amistad podrá salvarlo.Daphne y Chloe tendrán que tomar partido por uno de los dos bandos: El Poder de la Oscuridad y la Esperanza de la Luz necesitan sus poderes para poder alzarse con la Victoria.
Cristina e Irene han sabido crear una narrativa muy dinámica que convierte este relato épico en una aventura imposible de olvidar.
La presentación de la obra con su posterior firma de libros tendrá lugar en Ferrol, en la casa de la mujer ( c/rúa lugo, 56 ) a las 19:00.
¿Queréis la novela pero no podéis asistir a la presentación? Eso tiene fácil solución. Pinchad en la pestaña "contacto" que aparece bajo la cabecera del blog y enviadnos un correo a cualquiera de las dos para pedir vuestro ejemplar. Os responderemos y os preguntaremos vuestros datos para realizar el envío.
De nuevo, ¡ muchísimas gracias a todos ! Os esperamos (:
Daphne y Chloe.
Con un poco de retraso, nos gustaría informaros a todos de una estupenda noticia. La semana que viene, concretamente el viernes día 11 del 11 del 11, se publica ALMAS OPUESTAS. Queremos agradeceros a todos que hayais seguido la novela desde un principio gracias a este blog, que a partir de la publicación se convertirá en el sitio oficial de la saga "La era de la oscuridad". Aquí podréis encontrar novedades, presentaciones, firmas de libros...
Sin más dilación os mostramos la portada, realizada por el genialísimo Nacho Subirats. En ella podréis apreciar a las dos protagonistas, Chloe y Daphne.

Para nosotras es la portada perfecta y por eso le estaremos agradecidas eternamente a Nacho, que tuvo que realizar unos cuantos cambios para que quedase así de maravillosa. Esperamos que os guste (:
La editorial que ha decidido sacar a la luz Almas Opuestas es Ediciones Hades. Aquí tenéis el link de la editorial:
http://edicioneshades.com/presentaciones3.html
Y por último, pero no por ello menos importante, la sinopsis de la novela:
¿Qué serías capaz de hacer por la amistad? Eso mismo es lo que se preguntaban Chloe y Daphne, cuando se vieron envueltas en una guerra que iba más allá de la propia supervivencia. Un Mundo que desconocen se ve abocado a una terrible desaparición y tan solo su amistad podrá salvarlo.Daphne y Chloe tendrán que tomar partido por uno de los dos bandos: El Poder de la Oscuridad y la Esperanza de la Luz necesitan sus poderes para poder alzarse con la Victoria.
Cristina e Irene han sabido crear una narrativa muy dinámica que convierte este relato épico en una aventura imposible de olvidar.
La presentación de la obra con su posterior firma de libros tendrá lugar en Ferrol, en la casa de la mujer ( c/rúa lugo, 56 ) a las 19:00.
¿Queréis la novela pero no podéis asistir a la presentación? Eso tiene fácil solución. Pinchad en la pestaña "contacto" que aparece bajo la cabecera del blog y enviadnos un correo a cualquiera de las dos para pedir vuestro ejemplar. Os responderemos y os preguntaremos vuestros datos para realizar el envío.
De nuevo, ¡ muchísimas gracias a todos ! Os esperamos (:
Daphne y Chloe.
Etiquetas:
Almas Opuestas,
Cristina Prieto Solano,
Irene Castelos Cortizas
domingo, 2 de octubre de 2011
Mensaje de Irene, Daphne:
Hola a todos !
Me gustaría informaros de que he reabierto el blog: http://zonaveintitres.blogspot.com/ y sería un placer recibiros. Está colgado el prólogo y el capítulo uno de momento.
Espero vuestros comentarios !
Me gustaría informaros de que he reabierto el blog: http://zonaveintitres.blogspot.com/ y sería un placer recibiros. Está colgado el prólogo y el capítulo uno de momento.
Espero vuestros comentarios !
domingo, 26 de junio de 2011
Chloe
[Empieza la acción...]
Cuando entramos en el gimnasio, no sin antes esquivar un montón de parejas morreándose y varios porretas, Ciara estaba rebosante de felicidad.
- ¡Esto es como las películas!- chilló, eufórica.
Le sonreí. La verdad es que a mí ese tipo de bailes nunca me habían hecho ilusión pero, ya que se había pasado una hora intentando maquillarme de forma medianamente decente, no podía negarle una sonrisa.
- ¡Mira que elegante está todo el mundo!- seguía vociferando mi amiga, mientras nos dirigíamos hacia una de las paredes.
Una vez allí, me apoyé en la superficie lisa. Los tacones me estaban matando.
Nunca llevaba zapatos de ese tipo y ahora recordaba el motivo. Mis pies se estaban quejando a voces.
En ese momento, me fijé en Lorelay, la mejor amiga de Daphne. ¿Estaría ella por aquí? No, no creía que con el tobillo así...
Mis pensamientos sobre ella se disiparon al ver que Lorelay se colgaba del brazo de un chico. Y, cual fue mi sorpresa al observar que el chico era, nada más ni nada menos, Arniel.
Una punzada me recorrió por dentro. Sólo las populares se llevaban a los chicos guapos, y había sido así toda la vida.
Me di cuenta de que el chico no parecía muy satisfecho. Lorelay no paraba de parlotear, eufórica, pero él no le hacía caso. Miraba al frente, con expresión distraída.
Y yo no podía parar de mirarle. Era tan absolutamente perfecto...
En ese momento, mientras yo le observaba, él clavó sus ojos en mí.
Bajé la mirada, avergonzada.
-Qué vergüenza- musité.
-Chloe- susurró Ciara en ese momento- El chico guapo viene hacia aquí.
-¿Qué dices?- estaba confusa, pero no me atrevía a mirar al frente.
-De verdad. Vendrá a por vodka, de todas formas.
-¿Vodka? ¿Pero no estaba prohibido el alcohol?
Se encogió de hombros.
-Ya, pero ya sabes... se saltan todas las normas.
La vista de Ciara se fijó en un punto detrás de mí y su cara enrojeció de repente.
-¿Qué...?- no me dio tiempo a finalizar la frase, pues una mano tocó mi hombro.
Me giré, sorprendida, y se me hizo un nudo en la boca del estómago al comprobar que era Arniel, que sonreía.
-Pensaba que no ibas a venir- me dijo, con voz suave.
Podía oírle incluso con el ruido que había en la sala.
-Yo...- no podía decir nada más.
Me tendió una mano.
-¿Bailas?
No me lo podía creer.
" ¿Estaré soñando? " me pregunté, incrédula, mientras le daba la mano y dejaba que él tirara de mí hacia el centro del gimnasio.
En ese instante, la canción movida que estaba sonando acabó, y empezó una lenta.
Pensé que Arniel cambiaría de opinión, pero, lejos de hacer eso, no pareció importarle lo más mínimo y me acercó a él.
Estaba segura de que podría oír los latidos de mi corazón, que palpitaba a la velocidad de la luz.
Me agarró fuertemente por la cintura y empezó a moverse al ritmo de la música.
Me estaba derritiendo. Estaba en el paraíso.
De pronto, la música paró de golpe y la gente empezó a dispersarse.
Ciara me agarró del hombro y tiró de mí diciendo:
-¡Los han pillado! ¡Si no salimos de aquí nos castigarán a todos!
Asentí y me separé, no sin mucho pesar, de Arniel, quien no dijo nada y me dejó marchar.
Salí corriendo, todo lo que podía, y pronto ya no estuve con Ciara.
Sin saber cómo, llegué a una casa que conocía muy bien.
Cuando entramos en el gimnasio, no sin antes esquivar un montón de parejas morreándose y varios porretas, Ciara estaba rebosante de felicidad.
- ¡Esto es como las películas!- chilló, eufórica.
Le sonreí. La verdad es que a mí ese tipo de bailes nunca me habían hecho ilusión pero, ya que se había pasado una hora intentando maquillarme de forma medianamente decente, no podía negarle una sonrisa.
- ¡Mira que elegante está todo el mundo!- seguía vociferando mi amiga, mientras nos dirigíamos hacia una de las paredes.
Una vez allí, me apoyé en la superficie lisa. Los tacones me estaban matando.
Nunca llevaba zapatos de ese tipo y ahora recordaba el motivo. Mis pies se estaban quejando a voces.
En ese momento, me fijé en Lorelay, la mejor amiga de Daphne. ¿Estaría ella por aquí? No, no creía que con el tobillo así...
Mis pensamientos sobre ella se disiparon al ver que Lorelay se colgaba del brazo de un chico. Y, cual fue mi sorpresa al observar que el chico era, nada más ni nada menos, Arniel.
Una punzada me recorrió por dentro. Sólo las populares se llevaban a los chicos guapos, y había sido así toda la vida.
Me di cuenta de que el chico no parecía muy satisfecho. Lorelay no paraba de parlotear, eufórica, pero él no le hacía caso. Miraba al frente, con expresión distraída.
Y yo no podía parar de mirarle. Era tan absolutamente perfecto...
En ese momento, mientras yo le observaba, él clavó sus ojos en mí.
Bajé la mirada, avergonzada.
-Qué vergüenza- musité.
-Chloe- susurró Ciara en ese momento- El chico guapo viene hacia aquí.
-¿Qué dices?- estaba confusa, pero no me atrevía a mirar al frente.
-De verdad. Vendrá a por vodka, de todas formas.
-¿Vodka? ¿Pero no estaba prohibido el alcohol?
Se encogió de hombros.
-Ya, pero ya sabes... se saltan todas las normas.
La vista de Ciara se fijó en un punto detrás de mí y su cara enrojeció de repente.
-¿Qué...?- no me dio tiempo a finalizar la frase, pues una mano tocó mi hombro.
Me giré, sorprendida, y se me hizo un nudo en la boca del estómago al comprobar que era Arniel, que sonreía.
-Pensaba que no ibas a venir- me dijo, con voz suave.
Podía oírle incluso con el ruido que había en la sala.
-Yo...- no podía decir nada más.
Me tendió una mano.
-¿Bailas?
No me lo podía creer.
" ¿Estaré soñando? " me pregunté, incrédula, mientras le daba la mano y dejaba que él tirara de mí hacia el centro del gimnasio.
En ese instante, la canción movida que estaba sonando acabó, y empezó una lenta.
Pensé que Arniel cambiaría de opinión, pero, lejos de hacer eso, no pareció importarle lo más mínimo y me acercó a él.
Estaba segura de que podría oír los latidos de mi corazón, que palpitaba a la velocidad de la luz.
Me agarró fuertemente por la cintura y empezó a moverse al ritmo de la música.
Me estaba derritiendo. Estaba en el paraíso.
De pronto, la música paró de golpe y la gente empezó a dispersarse.
Ciara me agarró del hombro y tiró de mí diciendo:
-¡Los han pillado! ¡Si no salimos de aquí nos castigarán a todos!
Asentí y me separé, no sin mucho pesar, de Arniel, quien no dijo nada y me dejó marchar.
Salí corriendo, todo lo que podía, y pronto ya no estuve con Ciara.
Sin saber cómo, llegué a una casa que conocía muy bien.
lunes, 9 de mayo de 2011
Daphne:
[No os olvidéis de comentar, esto sigue aquí gracias a todos vosotros! GRACIAS. ]
-¡El baile se acerca pequeños, ya podéis prepararos para deslumbrar en la noche más importante del curso!
-Lorelay, te agradecería que no hablaras con los demás cuando intentas hablar conmigo por teléfono- dije intentando modular mi tono de voz.
-Lo siento Daphne… Estoy tan emocionada…
-Sólo es un baile- le corté.
-Puede que sí, pero es un baile al que acudiré con el misterioso chico de ojos verdes. No he conseguido su nombre, es raro…
-Espera, rebobina, ¿Con quién has dicho que irías?
-¡Con el atleta! Ya sabes. Alto, pelo castaño…
Tuve que respirar hondo para contener una carcajada. ¡Lo había conseguido! Al fin y al cabo… era Lorelay. ¿Qué podía esperar de ella?
-Llámame mañana, me gustaría saber los detalles de ese baile.
-Lo haré.
Apagué el móvil y volví a recostarme en la cama.
La hinchazón del tobillo había bajado y el hielo que había puesto sobre él comenzaba a derretirse… Me esperaba todo un día de reposo y me perdería uno de los acontecimientos más importantes del instituto. Pero lo prefería antes que tener que soportar otro día más de dolor por culpa de una mala caída…
En aquel momento no pude evitar pensar en Chloe.
Según lo que tenía entendido, yo era la única que no asistiría al baile. Lo que incluía a Chloe dentro de los que si disfrutarían de una noche especial.
Me alegré por ella. Era lo que necesitaba. Quizás aquella tal Ciara la acompañaría durante todo el baile.
Observé las ventanas abiertas de par en par que daban a una pequeña terraza. La mañana había llegado soleada y calurosa. Haciendo insoportable el hecho de permanecer tumbada en una cama durante horas.
Aparté la bolsa de hielo con cuidado y recuperé una muleta de una antigua lesión de debajo de mi cama. Un poco de aire me sentaría bien.
Dejé que las cortinas me acariciasen al pasar, siempre me había gustado aquella sensación. Era como si acabase de atravesar las puertas hacia otro mundo… un lugar sin problemas, donde poder pensar y respirar tranquila.
Me aferré a la barandilla y fijé la mirada a lo lejos.
Hacía tiempo que no salía, desde aquel lugar estaba a la vista de cualquier persona que pasase por la calle en aquellos momentos. Pero ya no me importaba.
-¡Daphne!
Bajé la mirada al escuchar el eco de mi nombre resonando en mi habitación.
-¿Yasher?
No podía ser posible.
Allí estaba él, y en sus manos se podía distinguir un traje negro cubierto por una bolsa de plástico transparente.
-¿También vas al baile?
-Si, solo para acompañar a alguien- murmuró encogiéndose de hombros- ya sabes, no es mi instituto.
-Vaya. Tienes suerte- susurré señalando mi muleta.
-No podrás ir. ¿Me equivoco?
-En absoluto.
-No te perderás nada interesante
-¿Quién sabe…?- balbuceé mientras daba media vuelta hacia el interior de la habitación.
-¡El baile se acerca pequeños, ya podéis prepararos para deslumbrar en la noche más importante del curso!
-Lorelay, te agradecería que no hablaras con los demás cuando intentas hablar conmigo por teléfono- dije intentando modular mi tono de voz.
-Lo siento Daphne… Estoy tan emocionada…
-Sólo es un baile- le corté.
-Puede que sí, pero es un baile al que acudiré con el misterioso chico de ojos verdes. No he conseguido su nombre, es raro…
-Espera, rebobina, ¿Con quién has dicho que irías?
-¡Con el atleta! Ya sabes. Alto, pelo castaño…
Tuve que respirar hondo para contener una carcajada. ¡Lo había conseguido! Al fin y al cabo… era Lorelay. ¿Qué podía esperar de ella?
-Llámame mañana, me gustaría saber los detalles de ese baile.
-Lo haré.
Apagué el móvil y volví a recostarme en la cama.
La hinchazón del tobillo había bajado y el hielo que había puesto sobre él comenzaba a derretirse… Me esperaba todo un día de reposo y me perdería uno de los acontecimientos más importantes del instituto. Pero lo prefería antes que tener que soportar otro día más de dolor por culpa de una mala caída…
En aquel momento no pude evitar pensar en Chloe.
Según lo que tenía entendido, yo era la única que no asistiría al baile. Lo que incluía a Chloe dentro de los que si disfrutarían de una noche especial.
Me alegré por ella. Era lo que necesitaba. Quizás aquella tal Ciara la acompañaría durante todo el baile.
Observé las ventanas abiertas de par en par que daban a una pequeña terraza. La mañana había llegado soleada y calurosa. Haciendo insoportable el hecho de permanecer tumbada en una cama durante horas.
Aparté la bolsa de hielo con cuidado y recuperé una muleta de una antigua lesión de debajo de mi cama. Un poco de aire me sentaría bien.
Dejé que las cortinas me acariciasen al pasar, siempre me había gustado aquella sensación. Era como si acabase de atravesar las puertas hacia otro mundo… un lugar sin problemas, donde poder pensar y respirar tranquila.
Me aferré a la barandilla y fijé la mirada a lo lejos.
Hacía tiempo que no salía, desde aquel lugar estaba a la vista de cualquier persona que pasase por la calle en aquellos momentos. Pero ya no me importaba.
-¡Daphne!
Bajé la mirada al escuchar el eco de mi nombre resonando en mi habitación.
-¿Yasher?
No podía ser posible.
Allí estaba él, y en sus manos se podía distinguir un traje negro cubierto por una bolsa de plástico transparente.
-¿También vas al baile?
-Si, solo para acompañar a alguien- murmuró encogiéndose de hombros- ya sabes, no es mi instituto.
-Vaya. Tienes suerte- susurré señalando mi muleta.
-No podrás ir. ¿Me equivoco?
-En absoluto.
-No te perderás nada interesante
-¿Quién sabe…?- balbuceé mientras daba media vuelta hacia el interior de la habitación.
domingo, 1 de mayo de 2011
Chloe
En cuanto salimos al recreo, al día siguiente, vimos un gran cartel:
“BAILE DE INICIACIÓN. MAÑANA A LAS 20:00"
- No voy a ir- sentencié.
- ¿Por qué?- se escandalizó- ¡Tienes que ir! Si no serás una marginada social.
Le dirigí una sonrisa amarga.
- Ciara, ya lo soy, ¿Qué más da si voy o no? Además, no tengo ningún vestido elegante.
- Si que importa si vas o no, porque si no vas, estarán ganando ellos- dijo ella de forma severa, poniéndome una mano en el hombro- Además, si no voy a ir yo sola, ¿no me irás a hacer eso?
- Pero…-protesté.
- No hay peros que valgan- cortó ella, de una manera tan decidida que no me pareció la Ciara que yo había conocido- Y lo del vestido, lo arreglamos fácilmente. Esta tarde no iremos al cine.
- ¿No?- me desilusioné yo.
Esta vez sí que me apetecía ir.
- No, iremos de compras. Encontraremos algo perfecto.
Fruncí los labios, dejando que ella zanjase el tema. Tenía la impresión de que aquello no iba a salir bien.
Primeramente, odiaba las compras con toda mi alma. No me gustaba eso de tener que buscar ropa y luego probártela, me parecía un poco una pérdida de tiempo.
Además, eso de ir con Ciara... tampoco me hacía mucha ilusión. Me parecía que no había suficiente confianza.
Aquella tarde, quedamos a la salida de mis clases de baile (Ciara no hacía nada fuera del instituto), en un centro comercial cercano.
Entramos en la primera tienda de ropa, y Ciara empezó a moverse a tal velocidad que la perdía a cada poco tiempo.
Yo me limité a quedarme inmóvil en el centro de la sala, dejando que ella me colgase en el brazo todos los vestidos que iba encontrando.
Después de revisar toda la tienda, por si se le escapaba alguno, me empujó hacia los probadores, y me hizo desfilar con cada vestido que me probé.
Y así con todas las tiendas. Ella encontró el suyo muy fácilmente, uno negro sencillo, con mucho vuelo, pero a mi me costó más.
Llevábamos ya casi cuatro horas mirando en tiendas, y yo ya no podía ni con mi alma, cuando encontramos lo que Ciara denominó “el vestido perfecto”.
Era azul celeste, palabra de honor. Se fruncía en la cintura, y la falda tenía mucho vuelo, y era también lisa.
No me acababa de convencer, pero de ninguna manera quería seguir mirando tiendas, así que me resigné, me tragué mis quejas, y compré aquel vestido.
Cuando volví a mi casa, me tiré en la cama, y me dormí pensando que aquello seguía sin darme buena espina.
“BAILE DE INICIACIÓN. MAÑANA A LAS 20:00"
- No voy a ir- sentencié.
- ¿Por qué?- se escandalizó- ¡Tienes que ir! Si no serás una marginada social.
Le dirigí una sonrisa amarga.
- Ciara, ya lo soy, ¿Qué más da si voy o no? Además, no tengo ningún vestido elegante.
- Si que importa si vas o no, porque si no vas, estarán ganando ellos- dijo ella de forma severa, poniéndome una mano en el hombro- Además, si no voy a ir yo sola, ¿no me irás a hacer eso?
- Pero…-protesté.
- No hay peros que valgan- cortó ella, de una manera tan decidida que no me pareció la Ciara que yo había conocido- Y lo del vestido, lo arreglamos fácilmente. Esta tarde no iremos al cine.
- ¿No?- me desilusioné yo.
Esta vez sí que me apetecía ir.
- No, iremos de compras. Encontraremos algo perfecto.
Fruncí los labios, dejando que ella zanjase el tema. Tenía la impresión de que aquello no iba a salir bien.
Primeramente, odiaba las compras con toda mi alma. No me gustaba eso de tener que buscar ropa y luego probártela, me parecía un poco una pérdida de tiempo.
Además, eso de ir con Ciara... tampoco me hacía mucha ilusión. Me parecía que no había suficiente confianza.
Aquella tarde, quedamos a la salida de mis clases de baile (Ciara no hacía nada fuera del instituto), en un centro comercial cercano.
Entramos en la primera tienda de ropa, y Ciara empezó a moverse a tal velocidad que la perdía a cada poco tiempo.
Yo me limité a quedarme inmóvil en el centro de la sala, dejando que ella me colgase en el brazo todos los vestidos que iba encontrando.
Después de revisar toda la tienda, por si se le escapaba alguno, me empujó hacia los probadores, y me hizo desfilar con cada vestido que me probé.
Y así con todas las tiendas. Ella encontró el suyo muy fácilmente, uno negro sencillo, con mucho vuelo, pero a mi me costó más.
Llevábamos ya casi cuatro horas mirando en tiendas, y yo ya no podía ni con mi alma, cuando encontramos lo que Ciara denominó “el vestido perfecto”.
Era azul celeste, palabra de honor. Se fruncía en la cintura, y la falda tenía mucho vuelo, y era también lisa.
No me acababa de convencer, pero de ninguna manera quería seguir mirando tiendas, así que me resigné, me tragué mis quejas, y compré aquel vestido.
Cuando volví a mi casa, me tiré en la cama, y me dormí pensando que aquello seguía sin darme buena espina.
jueves, 3 de marzo de 2011
Daphne:
(Antes de nada, queremos pedir disculpas por el retraso al subir más partes de nuestra novela. Esto se debe a que estamos esperando noticias de nuestra agente, pero no hemos dejado el blog. MUCHAS GRACIAS A TODOS Y TODAS )
No sabía que hacer después de la aparición de Chloe; de modo que dirigí mis pasos hacia mi habitación.
Mi padre había regresado del viaje, pero ambos eran abogados y pasaban la mayor parte del día trabajando en su gabinete. No me molestarían y podría ignorar las llamadas de los profesores furiosos por mi repentina desaparición.
Me tumbé en la cama y agarré un cuaderno desvencijado. Comencé a garabatear en él intentando que el tiempo pasase lo más rápido posible; aunque en el fondo, lo que deseaba era que se detuviese por completo.
Cinco años de mi vida desperdiciados en entrenamientos y actividades complementarias.
Me levanté de golpe, sin apoyar la pierna izquierda, y cerré todo a cal y canto. No quería intrusiones; en aquel momento solo quería pensar.
De pronto el teléfono comenzó a sonar, chafando mis planes.
Resistí la tentación de arrojarlo contra la pared, y lo pegué a mi oído mientras la voz de Lorelay comenzaba a resonar en el aparato.
-¡Daphne! No tengo mucho tiempo para hablar, pero tenía que decirte que mañana tenemos que encargarnos de la preparación del baile.
-¿La preparación del baile? ¿De qué demonios me hablas?
-¡Daphne! El baile de iniciación… se hace todos los años. ¿Recuerdas?
-El baile de iniciación- murmuré para mis adentros
Era el acontecimiento más importante en todo el curso; pero ni eso podría hacerme sentir bien en aquellos momentos.
-¿Sigues ahí?
-Si…-murmuré- No lo recordaba, últimamente he tenido muchas cosas en mente.
-Bien, este año nuestro curso se encarga de la preparación…
-Oye Lorelay, no creo que vaya a clase mañana.
-Vaya… sé que suena raro pero ¿Te importa que lo planeemos sin ti?
-En absoluto.
“Me hacéis un favor” pensé.
-Mañana te informo.
Solté una despedida rápida y colgué. Había olvidado por completo el baile de iniciación… incluso Lance me había pedido que fuese su pareja. ¿Cuántos días quedaban? ¿Dos? ¿Tres?
No podría ir… mi tobillo no me lo permitiría.
Suspiré.
El sol que me había despertado por la mañana, había desaparecido bajo una espesa capa de nubes que amenazaban con descargar todo el agua que tanta falta nos había hecho durante los meses de sequía.
Perdí la mirada en alguna parte de aquel cielo oscuro mientras mi mente viajaba lejos de allí.
¿Cómo estaría ella en aquel momento? ¿Sabría ya lo del baile? ¿Cómo se lo tomaría?
Cerré los ojos de pura frustración antes de lanzar el cuaderno lo más lejos que pude.
No podía preocuparme por ella; era nueva… Quizás era por eso; parecía tan… frágil.
Encendí mi ordenador y comencé a buscar cosas sin sentido. Necesitaba distraerme, desconectar, desaparecer del mundo durante unas horas… Si, eso era, desaparecer…
No sabía que hacer después de la aparición de Chloe; de modo que dirigí mis pasos hacia mi habitación.
Mi padre había regresado del viaje, pero ambos eran abogados y pasaban la mayor parte del día trabajando en su gabinete. No me molestarían y podría ignorar las llamadas de los profesores furiosos por mi repentina desaparición.
Me tumbé en la cama y agarré un cuaderno desvencijado. Comencé a garabatear en él intentando que el tiempo pasase lo más rápido posible; aunque en el fondo, lo que deseaba era que se detuviese por completo.
Cinco años de mi vida desperdiciados en entrenamientos y actividades complementarias.
Me levanté de golpe, sin apoyar la pierna izquierda, y cerré todo a cal y canto. No quería intrusiones; en aquel momento solo quería pensar.
De pronto el teléfono comenzó a sonar, chafando mis planes.
Resistí la tentación de arrojarlo contra la pared, y lo pegué a mi oído mientras la voz de Lorelay comenzaba a resonar en el aparato.
-¡Daphne! No tengo mucho tiempo para hablar, pero tenía que decirte que mañana tenemos que encargarnos de la preparación del baile.
-¿La preparación del baile? ¿De qué demonios me hablas?
-¡Daphne! El baile de iniciación… se hace todos los años. ¿Recuerdas?
-El baile de iniciación- murmuré para mis adentros
Era el acontecimiento más importante en todo el curso; pero ni eso podría hacerme sentir bien en aquellos momentos.
-¿Sigues ahí?
-Si…-murmuré- No lo recordaba, últimamente he tenido muchas cosas en mente.
-Bien, este año nuestro curso se encarga de la preparación…
-Oye Lorelay, no creo que vaya a clase mañana.
-Vaya… sé que suena raro pero ¿Te importa que lo planeemos sin ti?
-En absoluto.
“Me hacéis un favor” pensé.
-Mañana te informo.
Solté una despedida rápida y colgué. Había olvidado por completo el baile de iniciación… incluso Lance me había pedido que fuese su pareja. ¿Cuántos días quedaban? ¿Dos? ¿Tres?
No podría ir… mi tobillo no me lo permitiría.
Suspiré.
El sol que me había despertado por la mañana, había desaparecido bajo una espesa capa de nubes que amenazaban con descargar todo el agua que tanta falta nos había hecho durante los meses de sequía.
Perdí la mirada en alguna parte de aquel cielo oscuro mientras mi mente viajaba lejos de allí.
¿Cómo estaría ella en aquel momento? ¿Sabría ya lo del baile? ¿Cómo se lo tomaría?
Cerré los ojos de pura frustración antes de lanzar el cuaderno lo más lejos que pude.
No podía preocuparme por ella; era nueva… Quizás era por eso; parecía tan… frágil.
Encendí mi ordenador y comencé a buscar cosas sin sentido. Necesitaba distraerme, desconectar, desaparecer del mundo durante unas horas… Si, eso era, desaparecer…
lunes, 20 de diciembre de 2010
Chloe
Observé como se iba, impotente.
¿Se podía saber qué diablos le pasaba a esa chica?
Yo no había dicho más que verdades y ella, que siempre parecía impertérrita, de pronto se había enfadado.
Tenía que reconocer que también estaba preocupada por ella. No parecía estar muy bien, y teniendo en cuenta que estaba llorando... no parecía el tipo de persona que llorara muy a menudo.
Me encaminé hacia clase. Los pasillos estaban vacíos, y, sin saber por qué, un escalofrío recorrió mi espalda.
La soledad estaba por todas partes. Parecía seguirme, como queriendo envolverme. Como diciéndome:
“Siempre estarás sola”
De alguna manera, aunque suponía que sin mala intención, mis padres habían contribuido a mi falta de amigos.
De pequeña, estaban tan ocupados que nunca en mi vida me habían sacado de casa. Nunca había ido al parque a jugar, como hacían todos los otros niños.
Me habían metido en una guardería privada, donde se suponía que fomentaban nuestra inteligencia, pero más bien lo que hacían era separarnos, cada niño por su lado, e intentar enseñarnos cosas que no deberíamos empezar a aprender hasta que entrásemos en educación primaria.
Luego, mientras iba creciendo, me iban diciendo que lo mejor era quedarse en casa, estudiando, para labrar un futuro.
Decían que se me daba bien la medicina, que debería fomentarlo lo máximo posible. Que lo llevaba en la sangre. Que era una buena carrera, con un buen sueldo, y que de mayor iba a salvar muchas vidas.
Ellos también ejercían la medicina, y puede que en ocasiones, cuando era pequeña, hubiese sentido celos de sus pacientes.
“Pasáis más tiempo con ellos que conmigo” les recriminé una vez.
“Es trabajo, cariño” me contestó mi padre, sin levantar la vista del periódico “Pero sabes que te queremos”
En cierto modo, mis padres tenían la culpa de todo. Había crecido sola, y sola me iba a quedar. Pero no podía decirles nada, ellos pensaban que lo que hacían lo hacían por mi bien.
Llamé tímidamente a la puerta de clase.
Se oyó un “Adelante”, tras el cual respiré hondo y abrí la puerta.
La clase se llenó de murmullos de sorpresa.
“Yo llegando tarde” pensé “Deben de pensar que es un sacrilegio para mí”
Y en cierto modo, antes lo era, pero en aquellos momentos todo me daba absolutamente igual.
- Llega tarde, señorita- me recriminó la profesora de física.
-No volverá a pasar…- murmuré con la cabeza gacha.
Acto seguido me encaminé hacia mi pupitre y me senté, abriendo el libro de física por una página cualquiera.
La clase transcurrió sin mayor percance, excepto alguna que otra mirada mal disimulada en mi dirección, muchas veces acompañada de risitas.
“Me odian” pensé, apesadumbrada “Y lo peor es que no puedo hacer nada para evitarlo”.
Una vez sonó el timbre, me apresuré a recoger mis cosas.
- ¿Estás bien?- la voz de Ciara me sobresaltó, haciendo que se me cayera una libreta.
Me agaché a recogerla.
- Si- mentí- no te preocupes.
Ciara entrelazaba las manos con gesto nervioso.
- ¿Te parece que hagamos algo esta tarde?- me preguntó.
Ladeé la cabeza.
En realidad nunca nadie me había invitado a ir al cine, y en cualquier otro momento habría aceptado, quizá demasiado eufóricamente, la propuesta de mi nueva amiga, pero me di cuenta, con cierta sorpresa, de que no era al cine a donde deseaba ir en aquel momento.
- Me gustaría mucho- dije- Pero tengo que ir a clase de baile.
No me gustaba nada mentirle, puesto que así no se labraban las amistades, pero había algo que me impulsaba a hacerlo.
- Oh- murmuró, apenada- pues otro día será.
Le sonreí para intentar arreglarlo.
- Claro que sí.
En ese momento, pasaron los dos hermanos, que parecían estar siempre juntos, por nuestro lado.
No pude evitarlo y les miré, era algo a lo que no podía resistirme.
Para mi desgracia, Arniel pareció darse cuenta de que le miraba, y giró la cabeza hasta clavar sus ojos verdes en los míos.
Me quedé sin respiración cuando sonrió y me guiñó un ojo.
Casi empiezo a hiperventilar, pero él se limitó a seguir andando, tranquilamente.
Me despedí de Ciara con un movimiento de la mano y me apresuré a llegar a mi casa. Una vez allí, dejé la mochila, comprobé (no sin una fuerte resignación) que mis padres, como de costumbre, no estaban en casa, y volví a salir del edificio.
Fui andando tranquilamente hacia el sitio donde me había chocado aquella vez con Daphne... y me encontré cara a cara con una construcción muy elegante, una vivienda de un solo piso y un estilo extremadamente moderno. Parecía muy cara.
No me lo pensé dos veces y avancé hacia la puerta. Una vez allí, respiré hondo antes de presionar con fuerza el botón del portero automático.
- ¿Qué haces aquí?- contestó la voz fría de Daphne.
El objetivo de la videocámara me parecía incluso amenazador, sobre todo sabiendo quién era la que me estaba observando a través de él.
- Eee... yo...- balbuceé. Ni siquiera sabía muy bien por qué estaba allí- Venía a ver cómo estabas...
Transcurrieron unos instantes que se me hicieron eternos. Después, se oyó el sonido que indicaba que la puerta estaba abierta.
Entré con rapidez, y me encontré ante un hall equipado con una gran variedad de muebles antiguos, de madera oscura.
Daphne estaba esperándome en la puerta, sin apoyar el pie izquierdo. No sabía si eran imaginaciones mías, pero me pareció verla sonreír ligeramente al verme.
- Estoy bien- aseguró.
En realidad, parecía muy tranquila.
- Yo... bueno, es que como... ya sabes...- se me quedó mirando fijamente, divertida- No se expresarme.
- Ya veo- se rió entre dientes- De verdad que estoy bien, pero necesito descansar. Así que, si no te importa, me voy a echar un rato.
Asentí.
- Vale... mejórate- dije mientras me giraba para irme.
- Eso haré. Chloe- me llamó. Me di la vuelta- Gracias.
Y acto seguido cerró la puerta bruscamente.
Sonreí antes de volver corriendo a mi casa. Sí, definitivamente, me caía bien aquella chica.
¿Se podía saber qué diablos le pasaba a esa chica?
Yo no había dicho más que verdades y ella, que siempre parecía impertérrita, de pronto se había enfadado.
Tenía que reconocer que también estaba preocupada por ella. No parecía estar muy bien, y teniendo en cuenta que estaba llorando... no parecía el tipo de persona que llorara muy a menudo.
Me encaminé hacia clase. Los pasillos estaban vacíos, y, sin saber por qué, un escalofrío recorrió mi espalda.
La soledad estaba por todas partes. Parecía seguirme, como queriendo envolverme. Como diciéndome:
“Siempre estarás sola”
De alguna manera, aunque suponía que sin mala intención, mis padres habían contribuido a mi falta de amigos.
De pequeña, estaban tan ocupados que nunca en mi vida me habían sacado de casa. Nunca había ido al parque a jugar, como hacían todos los otros niños.
Me habían metido en una guardería privada, donde se suponía que fomentaban nuestra inteligencia, pero más bien lo que hacían era separarnos, cada niño por su lado, e intentar enseñarnos cosas que no deberíamos empezar a aprender hasta que entrásemos en educación primaria.
Luego, mientras iba creciendo, me iban diciendo que lo mejor era quedarse en casa, estudiando, para labrar un futuro.
Decían que se me daba bien la medicina, que debería fomentarlo lo máximo posible. Que lo llevaba en la sangre. Que era una buena carrera, con un buen sueldo, y que de mayor iba a salvar muchas vidas.
Ellos también ejercían la medicina, y puede que en ocasiones, cuando era pequeña, hubiese sentido celos de sus pacientes.
“Pasáis más tiempo con ellos que conmigo” les recriminé una vez.
“Es trabajo, cariño” me contestó mi padre, sin levantar la vista del periódico “Pero sabes que te queremos”
En cierto modo, mis padres tenían la culpa de todo. Había crecido sola, y sola me iba a quedar. Pero no podía decirles nada, ellos pensaban que lo que hacían lo hacían por mi bien.
Llamé tímidamente a la puerta de clase.
Se oyó un “Adelante”, tras el cual respiré hondo y abrí la puerta.
La clase se llenó de murmullos de sorpresa.
“Yo llegando tarde” pensé “Deben de pensar que es un sacrilegio para mí”
Y en cierto modo, antes lo era, pero en aquellos momentos todo me daba absolutamente igual.
- Llega tarde, señorita- me recriminó la profesora de física.
-No volverá a pasar…- murmuré con la cabeza gacha.
Acto seguido me encaminé hacia mi pupitre y me senté, abriendo el libro de física por una página cualquiera.
La clase transcurrió sin mayor percance, excepto alguna que otra mirada mal disimulada en mi dirección, muchas veces acompañada de risitas.
“Me odian” pensé, apesadumbrada “Y lo peor es que no puedo hacer nada para evitarlo”.
Una vez sonó el timbre, me apresuré a recoger mis cosas.
- ¿Estás bien?- la voz de Ciara me sobresaltó, haciendo que se me cayera una libreta.
Me agaché a recogerla.
- Si- mentí- no te preocupes.
Ciara entrelazaba las manos con gesto nervioso.
- ¿Te parece que hagamos algo esta tarde?- me preguntó.
Ladeé la cabeza.
En realidad nunca nadie me había invitado a ir al cine, y en cualquier otro momento habría aceptado, quizá demasiado eufóricamente, la propuesta de mi nueva amiga, pero me di cuenta, con cierta sorpresa, de que no era al cine a donde deseaba ir en aquel momento.
- Me gustaría mucho- dije- Pero tengo que ir a clase de baile.
No me gustaba nada mentirle, puesto que así no se labraban las amistades, pero había algo que me impulsaba a hacerlo.
- Oh- murmuró, apenada- pues otro día será.
Le sonreí para intentar arreglarlo.
- Claro que sí.
En ese momento, pasaron los dos hermanos, que parecían estar siempre juntos, por nuestro lado.
No pude evitarlo y les miré, era algo a lo que no podía resistirme.
Para mi desgracia, Arniel pareció darse cuenta de que le miraba, y giró la cabeza hasta clavar sus ojos verdes en los míos.
Me quedé sin respiración cuando sonrió y me guiñó un ojo.
Casi empiezo a hiperventilar, pero él se limitó a seguir andando, tranquilamente.
Me despedí de Ciara con un movimiento de la mano y me apresuré a llegar a mi casa. Una vez allí, dejé la mochila, comprobé (no sin una fuerte resignación) que mis padres, como de costumbre, no estaban en casa, y volví a salir del edificio.
Fui andando tranquilamente hacia el sitio donde me había chocado aquella vez con Daphne... y me encontré cara a cara con una construcción muy elegante, una vivienda de un solo piso y un estilo extremadamente moderno. Parecía muy cara.
No me lo pensé dos veces y avancé hacia la puerta. Una vez allí, respiré hondo antes de presionar con fuerza el botón del portero automático.
- ¿Qué haces aquí?- contestó la voz fría de Daphne.
El objetivo de la videocámara me parecía incluso amenazador, sobre todo sabiendo quién era la que me estaba observando a través de él.
- Eee... yo...- balbuceé. Ni siquiera sabía muy bien por qué estaba allí- Venía a ver cómo estabas...
Transcurrieron unos instantes que se me hicieron eternos. Después, se oyó el sonido que indicaba que la puerta estaba abierta.
Entré con rapidez, y me encontré ante un hall equipado con una gran variedad de muebles antiguos, de madera oscura.
Daphne estaba esperándome en la puerta, sin apoyar el pie izquierdo. No sabía si eran imaginaciones mías, pero me pareció verla sonreír ligeramente al verme.
- Estoy bien- aseguró.
En realidad, parecía muy tranquila.
- Yo... bueno, es que como... ya sabes...- se me quedó mirando fijamente, divertida- No se expresarme.
- Ya veo- se rió entre dientes- De verdad que estoy bien, pero necesito descansar. Así que, si no te importa, me voy a echar un rato.
Asentí.
- Vale... mejórate- dije mientras me giraba para irme.
- Eso haré. Chloe- me llamó. Me di la vuelta- Gracias.
Y acto seguido cerró la puerta bruscamente.
Sonreí antes de volver corriendo a mi casa. Sí, definitivamente, me caía bien aquella chica.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Daphne:
El caos total reinó en el campo tras aquella interrupción. Ya le habíamos advertido de que no estaríamos solos, pero nunca hubiésemos imaginado que se trataran de ellos… y mucho menos que se opusieran a cedernos parte del campo.
En aquellos momentos, el dolor que sentía en el tobillo se vio eclipsado por la rabia y la vergüenza. No podía entender como Lance podía ser tan imbécil.
Tuve que alejarlos a todos mientras el entrenador charlaba abiertamente con aquellos dos.
Siempre ganarían ellos… lo tenían todo a favor.
La campana sonó antes de lo que esperaba. Pero antes de que pudiésemos dar un paso más. Nuestro entrenador nos retuvo, acompañado por Yasher y Arniel.
-Los atletas que participaréis en el campeonato escolar, quedaros. El resto al vestuario.
Su voz sonaba ronca, distorsionada. Parecía afectado por algo.
-Chicos… Chicas…
Lorelay se acercó a mí y apoyó su mano izquierda en mi hombro. También lo veía venir…
-Tengo que comunicaros que este año se suspenderá el campeonato escolar…El instituto rival ha sufrido numerosas bajas… En fin, algún año tenía que pasar.
En aquel momento noté una fuerte presión en el pecho. No podía ser cierto.
-Ellos dos podrían volver a su equipo- murmuró Lance observando a Yasher y Arniel con una profunda expresión de rencor.
-Eso solo sería posible si ellos accedieran, aunque de todas formas no llegarían para completar el equipo. Lo siento.
Me deshice del agarre de Lorelay justo cuando noté como las lágrimas luchaban por salir. No iba a permitir que me vieran en aquel estado.
Me dí la vuelta y comencé a caminar lo más rápido que mi tobillo lesionado me permitió.
-¡Daphne!
Esperaba que fuese Lance, siempre dispuesto a ayudarme. Pero no tardé en reconocer la voz, los pasos rápidos… Yasher.
-¿Estás bien?
No quise girarme.
-Perfectamente…
-Deberías ir con Lorelay, tu tobillo no tiene buena pinta y quizás necesites ayuda.
-Ella…está ocupada. ¿No es así?
Él pareció dudar, pero finalmente respondió.
-Arniel está hablando con ella.
-A eso me refería… Es una lástima lo del campeonato. Lo hubiese dado todo para verte perder.
-Vamos en el mismo equipo. ¿Tanto me odias?
-Adiós, Yasher.
Giré hacia la derecha y entré en el gimnasio para recoger mis cosas. El vestuario ya estaría vacío, por lo que no tendría problemas para ocultar las lágrimas que ya comenzaban a resbalar por mi rostro.
Abrí la puerta de los servicios de un golpe y arrojé la mochila a un rincón.
-¡Ay!
Giré la cabeza y flexioné las rodillas inconscientemente en aptitud defensiva hasta que mis ojos se toparon con los suyos color miel.
-Chloe- susurré frunciendo el ceño- pensé que estarías en clase, la campana ya ha tocado.
Apartó mi mochila a un lado y apoyó la cabeza contra la pared al tiempo que sus ojos se entrecerraban.
-Daphne… ¿Estas llorando?
Me lavé la cara con cuidado, sin perderla de vista en ningún momento. Pero; al parecer, ella no estaba dispuesta a salir de allí durante toda la hora. Sonreí para mis adentros.
-Puede.
-¿Qué ha pasado?
Elevé las comisuras de los labios hasta formar una media sonrisa.
-Han suspendido el campeonato.
-Vaya, lo siento. ¿Qué han dicho los atletas? Lance, Brad, Lorelay…
-Me trae sin cuidado lo que piensen los chicos, pronto encontraran alguna otra competición. Lorelay… está demasiado ocupada pensando en Arniel como para llorar por algo así.
-Oh.
Volvió a agachar la cabeza; esta vez con un destello preocupado en la mirada.
-Has… conocido a una de las nuevas- murmuré apoyándome en la pared.
-Ciara.
-Si. Parece agradable.
-Lo es.
Asentí con la cabeza y rebusqué en mi mochila en busca del horario que jamás me aprendería. Nos estábamos saltando física. Probablemente se estaba muriendo por dentro.
-¿Cuántas cases te vas a saltar?
Chloe me desafió con la mirada.
-¿Y tú?
-Yo me voy ya- murmuré.
-¿Te…vas?
-Necesito reposo. No creo que pueda caminar bien mañana.
-Pero... tus notas...
-No necesito estar en el instituto para sacar buenas notas, soy inteligente, solo juego bien mis cartas.
-¡No te entiendo!- gritó desesperada- No sé como te puede salir todo tan bien… Faltas a clase, andas con gente poco recomendable y sin embargo eres la persona más popular del instituto. Hija perfecta, amigos perfectos, notas perfectas… vida perfecta.
-Eso no es cierto- gruñí- Tú no me conoces, Chloe… y por tu bien será mejor que no lo hagas.
Frunció el ceño, desconcertada.
-Eres…
-Diferente.
Cogí mi mochila y salí sin ni siquiera mirar atrás.
En aquellos momentos, el dolor que sentía en el tobillo se vio eclipsado por la rabia y la vergüenza. No podía entender como Lance podía ser tan imbécil.
Tuve que alejarlos a todos mientras el entrenador charlaba abiertamente con aquellos dos.
Siempre ganarían ellos… lo tenían todo a favor.
La campana sonó antes de lo que esperaba. Pero antes de que pudiésemos dar un paso más. Nuestro entrenador nos retuvo, acompañado por Yasher y Arniel.
-Los atletas que participaréis en el campeonato escolar, quedaros. El resto al vestuario.
Su voz sonaba ronca, distorsionada. Parecía afectado por algo.
-Chicos… Chicas…
Lorelay se acercó a mí y apoyó su mano izquierda en mi hombro. También lo veía venir…
-Tengo que comunicaros que este año se suspenderá el campeonato escolar…El instituto rival ha sufrido numerosas bajas… En fin, algún año tenía que pasar.
En aquel momento noté una fuerte presión en el pecho. No podía ser cierto.
-Ellos dos podrían volver a su equipo- murmuró Lance observando a Yasher y Arniel con una profunda expresión de rencor.
-Eso solo sería posible si ellos accedieran, aunque de todas formas no llegarían para completar el equipo. Lo siento.
Me deshice del agarre de Lorelay justo cuando noté como las lágrimas luchaban por salir. No iba a permitir que me vieran en aquel estado.
Me dí la vuelta y comencé a caminar lo más rápido que mi tobillo lesionado me permitió.
-¡Daphne!
Esperaba que fuese Lance, siempre dispuesto a ayudarme. Pero no tardé en reconocer la voz, los pasos rápidos… Yasher.
-¿Estás bien?
No quise girarme.
-Perfectamente…
-Deberías ir con Lorelay, tu tobillo no tiene buena pinta y quizás necesites ayuda.
-Ella…está ocupada. ¿No es así?
Él pareció dudar, pero finalmente respondió.
-Arniel está hablando con ella.
-A eso me refería… Es una lástima lo del campeonato. Lo hubiese dado todo para verte perder.
-Vamos en el mismo equipo. ¿Tanto me odias?
-Adiós, Yasher.
Giré hacia la derecha y entré en el gimnasio para recoger mis cosas. El vestuario ya estaría vacío, por lo que no tendría problemas para ocultar las lágrimas que ya comenzaban a resbalar por mi rostro.
Abrí la puerta de los servicios de un golpe y arrojé la mochila a un rincón.
-¡Ay!
Giré la cabeza y flexioné las rodillas inconscientemente en aptitud defensiva hasta que mis ojos se toparon con los suyos color miel.
-Chloe- susurré frunciendo el ceño- pensé que estarías en clase, la campana ya ha tocado.
Apartó mi mochila a un lado y apoyó la cabeza contra la pared al tiempo que sus ojos se entrecerraban.
-Daphne… ¿Estas llorando?
Me lavé la cara con cuidado, sin perderla de vista en ningún momento. Pero; al parecer, ella no estaba dispuesta a salir de allí durante toda la hora. Sonreí para mis adentros.
-Puede.
-¿Qué ha pasado?
Elevé las comisuras de los labios hasta formar una media sonrisa.
-Han suspendido el campeonato.
-Vaya, lo siento. ¿Qué han dicho los atletas? Lance, Brad, Lorelay…
-Me trae sin cuidado lo que piensen los chicos, pronto encontraran alguna otra competición. Lorelay… está demasiado ocupada pensando en Arniel como para llorar por algo así.
-Oh.
Volvió a agachar la cabeza; esta vez con un destello preocupado en la mirada.
-Has… conocido a una de las nuevas- murmuré apoyándome en la pared.
-Ciara.
-Si. Parece agradable.
-Lo es.
Asentí con la cabeza y rebusqué en mi mochila en busca del horario que jamás me aprendería. Nos estábamos saltando física. Probablemente se estaba muriendo por dentro.
-¿Cuántas cases te vas a saltar?
Chloe me desafió con la mirada.
-¿Y tú?
-Yo me voy ya- murmuré.
-¿Te…vas?
-Necesito reposo. No creo que pueda caminar bien mañana.
-Pero... tus notas...
-No necesito estar en el instituto para sacar buenas notas, soy inteligente, solo juego bien mis cartas.
-¡No te entiendo!- gritó desesperada- No sé como te puede salir todo tan bien… Faltas a clase, andas con gente poco recomendable y sin embargo eres la persona más popular del instituto. Hija perfecta, amigos perfectos, notas perfectas… vida perfecta.
-Eso no es cierto- gruñí- Tú no me conoces, Chloe… y por tu bien será mejor que no lo hagas.
Frunció el ceño, desconcertada.
-Eres…
-Diferente.
Cogí mi mochila y salí sin ni siquiera mirar atrás.
domingo, 24 de octubre de 2010
Chloe
Suspiré.
Observamos cómo salían todos hacia el campo, en masa. No iba a quedar nadie en el gimnasio.
- ¿Qué te parece si los seguimos?- propuse.
- Buena idea- sonrió Ciara- si no, nos quedaremos solas.
Estuvimos hablando todo el trayecto, y descubrí que teníamos algunas cosas en común. No muchas, pero las suficientes como para hacernos amigas.
Intenté no ilusionarme muy rápido.
Una vez en el campo, caí en la cuenta de que nunca antes había estado allí.
Era el típico campo de fútbol, muy bien cuidado, con la hierba de un verde intensísimo perfectamente cortada.
En mi antiguo colegio era todo lo contrario. Bueno, más bien no tenían ni campo, era asfalto, y la gente tenía que practicar allí todo tipo de deportes, si es que querían hacerlo.
Fruncí el ceño al ver, en el centro del campo, un revuelo tremendo. Miré a Ciara significativamente y salimos corriendo hacia allí.
Sorprendida, observé cómo Yasher y Lance (el novio de Daphne) discutían muy violentamente.
- ¡No tenéis derecho a venir aquí y quitarnos el sitio!- vociferaba Lance.
Yasher se limitó a quedarse mirando a su oponente, amenazante.
- ¿Me oyes, subnormal?- seguía gritando el otro.
En ese momento, Daphne salió de entre un montón de gente, y se puso entre los dos.
- ¡Ya están bien!- parecía muy molesta. Se dirigió a su novio- Lance, no seas imbécil, sabes perfectamente que tienen derecho a usar el campo, por mucho que nos joda eso.
Lance pareció ablandarse un poco ante la intimidante presencia de su novia, o quizá era que nunca se atrevía a llevarle la contraria (yo tampoco lo haría, teniendo en cuenta le expresión sombría que tenía en esos instantes), y Yasher exhibía una sonrisa triunfal.
Daphne le fulminó con la mirada, pero éste se limitó a levantar ligeramente las cejas.
Fruncí los labios, parecía que esos dos chicos iban a traer muchos problemas. Sin embargo, eran tan atractivos que probablemente todas las chicas (excepto, claro estaba, Daphne) se lo perdonarían todo al instante.
Me preguntaba si yo misma estaba entre esas chicas.
Observamos cómo salían todos hacia el campo, en masa. No iba a quedar nadie en el gimnasio.
- ¿Qué te parece si los seguimos?- propuse.
- Buena idea- sonrió Ciara- si no, nos quedaremos solas.
Estuvimos hablando todo el trayecto, y descubrí que teníamos algunas cosas en común. No muchas, pero las suficientes como para hacernos amigas.
Intenté no ilusionarme muy rápido.
Una vez en el campo, caí en la cuenta de que nunca antes había estado allí.
Era el típico campo de fútbol, muy bien cuidado, con la hierba de un verde intensísimo perfectamente cortada.
En mi antiguo colegio era todo lo contrario. Bueno, más bien no tenían ni campo, era asfalto, y la gente tenía que practicar allí todo tipo de deportes, si es que querían hacerlo.
Fruncí el ceño al ver, en el centro del campo, un revuelo tremendo. Miré a Ciara significativamente y salimos corriendo hacia allí.
Sorprendida, observé cómo Yasher y Lance (el novio de Daphne) discutían muy violentamente.
- ¡No tenéis derecho a venir aquí y quitarnos el sitio!- vociferaba Lance.
Yasher se limitó a quedarse mirando a su oponente, amenazante.
- ¿Me oyes, subnormal?- seguía gritando el otro.
En ese momento, Daphne salió de entre un montón de gente, y se puso entre los dos.
- ¡Ya están bien!- parecía muy molesta. Se dirigió a su novio- Lance, no seas imbécil, sabes perfectamente que tienen derecho a usar el campo, por mucho que nos joda eso.
Lance pareció ablandarse un poco ante la intimidante presencia de su novia, o quizá era que nunca se atrevía a llevarle la contraria (yo tampoco lo haría, teniendo en cuenta le expresión sombría que tenía en esos instantes), y Yasher exhibía una sonrisa triunfal.
Daphne le fulminó con la mirada, pero éste se limitó a levantar ligeramente las cejas.
Fruncí los labios, parecía que esos dos chicos iban a traer muchos problemas. Sin embargo, eran tan atractivos que probablemente todas las chicas (excepto, claro estaba, Daphne) se lo perdonarían todo al instante.
Me preguntaba si yo misma estaba entre esas chicas.
viernes, 22 de octubre de 2010
Daphne:
-…entonces fui a la 207…
La voz de Lorelay resonaba como un eco en mi cabeza. No tenía fuerzas suficientes como para poder prestarle atención.
-¡Son increíbles! Nunca había visto a nadie como ellos… No se sus nombres, no quisieron responderme a eso, pero no los necesito. El mayor parece un rebelde… pero creo que tengo más oportunidades con el de ojos verdes. ¿Tú que dices?
-Son odiosos.
Entrecerré los ojos de manera imperceptible.
Según lo que Lorelay había llegado a descubrir, durante toda la semana previa al campeonato escolar, tendrían libre derecho a perder clase y para entrenar en cualquier recinto de nuestro instituto.
Era por eso por lo que tendría que tener cuidado si no quería volver a encontrarlos.
-Hei chicas, ¿Habéis visto los nuevos louboutin?- murmuró Sarah acoplándose al grupo.
Suspiré y aparté la vista con indiferencia. Odiaba aquellas conversaciones insustanciales y sin sentido con las que Lorelay y el resto parecían disfrutar. ¿Cómo podían ser tan estúpidas?
Alcé la vista una última vez; no sin arrepentirme al hacerlo. Chloe acababa de entrar, acompañada por una chica que no había visto hasta la fecha. Era nueva, sin duda alguna.
-Oh… las nuevas.
-¿Qué se te ocurre Daphne?
Me mordí la lengua durante unos instantes.
-Ignoradlas.
Cerré los ojos durante un rato. Sabía que aquello daría mucho de lo que hablar. Daphne mostrándose compasiva con dos chicas nuevas que jamás podrían ponerse a nuestra altura…
Sonreí para mis adentros. Me encantaban los problemas.
Pronto, Lance se acercó a nosotras, acompañado por todos los integrantes del equipo de fútbol.
Les saludé con la cabeza esbozando una media sonrisa. Nunca me habían gustado los aires de superioridad que aumentaban cada vez que se acercaban a nosotras.
-¿Qué tal un partido?- murmuró.
-No creo que sea conveniente, el campo exterior estará ocupado por algunos de los atletas del campeonato- respondí con desgana.
-No necesitamos el campo entero.
Respiré hondo intentando ignorar las miradas suplicantes de mis compañeras.
-Adelante entonces.
Los gritos de emoción surcaron el lugar mientras todos se abalanzaban hacia la puerta de salida, precedidos por el entrenador.
Desvié la vista una vez más antes de salir. Chloe seguía mirándome.
Aquella sería una mañana muy larga.
La voz de Lorelay resonaba como un eco en mi cabeza. No tenía fuerzas suficientes como para poder prestarle atención.
-¡Son increíbles! Nunca había visto a nadie como ellos… No se sus nombres, no quisieron responderme a eso, pero no los necesito. El mayor parece un rebelde… pero creo que tengo más oportunidades con el de ojos verdes. ¿Tú que dices?
-Son odiosos.
Entrecerré los ojos de manera imperceptible.
Según lo que Lorelay había llegado a descubrir, durante toda la semana previa al campeonato escolar, tendrían libre derecho a perder clase y para entrenar en cualquier recinto de nuestro instituto.
Era por eso por lo que tendría que tener cuidado si no quería volver a encontrarlos.
-Hei chicas, ¿Habéis visto los nuevos louboutin?- murmuró Sarah acoplándose al grupo.
Suspiré y aparté la vista con indiferencia. Odiaba aquellas conversaciones insustanciales y sin sentido con las que Lorelay y el resto parecían disfrutar. ¿Cómo podían ser tan estúpidas?
Alcé la vista una última vez; no sin arrepentirme al hacerlo. Chloe acababa de entrar, acompañada por una chica que no había visto hasta la fecha. Era nueva, sin duda alguna.
-Oh… las nuevas.
-¿Qué se te ocurre Daphne?
Me mordí la lengua durante unos instantes.
-Ignoradlas.
Cerré los ojos durante un rato. Sabía que aquello daría mucho de lo que hablar. Daphne mostrándose compasiva con dos chicas nuevas que jamás podrían ponerse a nuestra altura…
Sonreí para mis adentros. Me encantaban los problemas.
Pronto, Lance se acercó a nosotras, acompañado por todos los integrantes del equipo de fútbol.
Les saludé con la cabeza esbozando una media sonrisa. Nunca me habían gustado los aires de superioridad que aumentaban cada vez que se acercaban a nosotras.
-¿Qué tal un partido?- murmuró.
-No creo que sea conveniente, el campo exterior estará ocupado por algunos de los atletas del campeonato- respondí con desgana.
-No necesitamos el campo entero.
Respiré hondo intentando ignorar las miradas suplicantes de mis compañeras.
-Adelante entonces.
Los gritos de emoción surcaron el lugar mientras todos se abalanzaban hacia la puerta de salida, precedidos por el entrenador.
Desvié la vista una vez más antes de salir. Chloe seguía mirándome.
Aquella sería una mañana muy larga.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Chloe
- ¿Esos no eran tus amigos?- murmuré, confusa.
No me esperaba por nada del mundo que Daphne me "eligiese" a mí como compañía antes que a ellos.
- Sí- musitó, frunciendo el ceño.
No intercambiamos ninguna otra palabra en el resto del trayecto.
Un vez en el instituto, se desasió de mi brazo y avanzó hacia las escaleras. Tras un instante de duda, corrí hacia ella para ayudarla a subir.
- Si quieres te ayudo yo también- dijo en ese momento una voz masculina, visiblemente divertida.
Nos giramos las dos para ver a Yasher, que se apoyaba en la barandilla como si nada.
- No, gracias- siseó Daphne- Estoy perfectamente.
El chico se encogió de hombros.
- Como quieras.
Y dicho esto se marchó.
Esperamos a que hubiese desaparecido de nuestra vista para seguir ascendiendo por las escaleras.
Una vez arriba, un grupo de personas separó a Daphne de mí, y ella no opuso resistencia.
¿Qué acababa de pasar? ¿Éramos lo que se dice amigas, o simplemente yo le había dado lástima?
Debía dejar de pensar en aquella chica, sólo iba a empeorar las cosas.
- Hola… eres Chloe, ¿verdad?- la voz tímida de una chica me sacó de mis pensamientos.
Alcé la vista. Era una chica de pelo castaño, recogido en una coleta apretada. Era menuda, un poco gordita, y con muchas pecas. Sus ojos oscuros me miraban con curiosidad y timidez.
- Si…- sólo me salió eso.
¿Alguien estaba intentando hablar conmigo? ¿De verdad?
Disimuladamente, por detrás de mi cuerpo, me pellizqué el brazo. Me dolió.
- Hola… yo soy Ciara. Espero que no te moleste, yo también soy nueva, y he visto que estabas sola y…
Sí, en aquel momento me había quedado completamente sola.
- No te preocupes- le corté, con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba hablando con alguien en el instituto. Tuve ganas de pellizcarme otra vez.
- Hace unos minutos me han indicado donde está el gimnasio… si quieres vamos juntas.
- Claro- noté que me temblaba la voz.
Era verdad, a primera hora teníamos gimnasia. Menos mal que me había acordado de ponerme el chándal.
Estuvimos hablando todo el trayecto hacia el gimnasio. Parecía que las dos disfrutábamos de tener alguien con quien hablar. Yo estaba eufórica, por supuesto.
Aunque bajó mi nivel de felicidad cuando entramos en el gimnasio.
De pie en el medio de la enorme sala, estirando, se encontraban las chicas populares, que miraban al resto de la gente con superioridad.
Pululando a su alrededor estaban los atletas, corriendo para calentar antes de la clase.
La mirada de Daphne se clavó en la mía. Me miró de arriba abajo, con total indiferencia, y luego siguió estirando.
"¿Qué ha pasado? ¿Se ha olvidado de mí?" pensé, decepcionada.
- ¿Estiramos?- me preguntó Ciara.
- S-sí- balbuceé, volviendo a la realidad y mirando a mi nueva amiga.
Acto seguido empezamos a estirar, algo torpemente.
No me esperaba por nada del mundo que Daphne me "eligiese" a mí como compañía antes que a ellos.
- Sí- musitó, frunciendo el ceño.
No intercambiamos ninguna otra palabra en el resto del trayecto.
Un vez en el instituto, se desasió de mi brazo y avanzó hacia las escaleras. Tras un instante de duda, corrí hacia ella para ayudarla a subir.
- Si quieres te ayudo yo también- dijo en ese momento una voz masculina, visiblemente divertida.
Nos giramos las dos para ver a Yasher, que se apoyaba en la barandilla como si nada.
- No, gracias- siseó Daphne- Estoy perfectamente.
El chico se encogió de hombros.
- Como quieras.
Y dicho esto se marchó.
Esperamos a que hubiese desaparecido de nuestra vista para seguir ascendiendo por las escaleras.
Una vez arriba, un grupo de personas separó a Daphne de mí, y ella no opuso resistencia.
¿Qué acababa de pasar? ¿Éramos lo que se dice amigas, o simplemente yo le había dado lástima?
Debía dejar de pensar en aquella chica, sólo iba a empeorar las cosas.
- Hola… eres Chloe, ¿verdad?- la voz tímida de una chica me sacó de mis pensamientos.
Alcé la vista. Era una chica de pelo castaño, recogido en una coleta apretada. Era menuda, un poco gordita, y con muchas pecas. Sus ojos oscuros me miraban con curiosidad y timidez.
- Si…- sólo me salió eso.
¿Alguien estaba intentando hablar conmigo? ¿De verdad?
Disimuladamente, por detrás de mi cuerpo, me pellizqué el brazo. Me dolió.
- Hola… yo soy Ciara. Espero que no te moleste, yo también soy nueva, y he visto que estabas sola y…
Sí, en aquel momento me había quedado completamente sola.
- No te preocupes- le corté, con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba hablando con alguien en el instituto. Tuve ganas de pellizcarme otra vez.
- Hace unos minutos me han indicado donde está el gimnasio… si quieres vamos juntas.
- Claro- noté que me temblaba la voz.
Era verdad, a primera hora teníamos gimnasia. Menos mal que me había acordado de ponerme el chándal.
Estuvimos hablando todo el trayecto hacia el gimnasio. Parecía que las dos disfrutábamos de tener alguien con quien hablar. Yo estaba eufórica, por supuesto.
Aunque bajó mi nivel de felicidad cuando entramos en el gimnasio.
De pie en el medio de la enorme sala, estirando, se encontraban las chicas populares, que miraban al resto de la gente con superioridad.
Pululando a su alrededor estaban los atletas, corriendo para calentar antes de la clase.
La mirada de Daphne se clavó en la mía. Me miró de arriba abajo, con total indiferencia, y luego siguió estirando.
"¿Qué ha pasado? ¿Se ha olvidado de mí?" pensé, decepcionada.
- ¿Estiramos?- me preguntó Ciara.
- S-sí- balbuceé, volviendo a la realidad y mirando a mi nueva amiga.
Acto seguido empezamos a estirar, algo torpemente.
sábado, 16 de octubre de 2010
Daphne:
A la mañana siguiente, tardé un cuarto de hora en poder levantarme de la cama. Estaba exhausta, todo me daba vueltas y notaba un intenso dolor en el estómago.
Pero no podía faltar a clase. Ahora que me había propuesto ganar el campeonato, no ir a clase sería una señal de debilidad. Y no iba a permitir que me vieran de aquel modo.
Una vez de pié, y esquivando el desorden de mi habitación, me dirigí al cuarto de baño para empaparme la cara antes de enfrentarme a un nuevo día de instituto.
A primera hora teníamos gimnasia…
-Genial… - murmuré irónicamente mientras cepillaba mi pelo liso.
Me vestí a duras penas y salí de casa sin ni siquiera despedirme de mi madre.
El sol brillaba con fuerza y no había ninguna nube a la vista, pero para mí el día se tornaba de lo más oscuro.
Ya había comenzado la cuenta atrás para el campeonato, y el tobillo había hinchado a lo largo de la noche.
Caminé a grandes zancadas mientras me ponía los cascos de mi IPOD. En aquellos momentos solo pretendía olvidar. O incluso, volver a empezar…
Pero justo cuando pensaba que ya nada podía perturbar mi mente tranquila, Chloe giró la esquina con la cabeza gacha mientras jugueteaba con nerviosismo con una de las borlas que colgaba de su extravagante collar.
Me paré en seco. No esperaba encontrarla allí.
-Parece que vivimos cerca- murmuré.
La aludida levantó la cabeza como si no se esperara que fuera a ella a la que me estuviese dirigiendo. Pero, finalmente, saludó con la cabeza sin despegar las manos del collar.
-¡Hei Daphne!
Me giré de golpe al escuchar mi nombre al fondo de la calle. Aunque no lo necesitaba para saber que los amigos de Lance se estaban acercando.
Miré al frente donde Chloe permanecía paralizada y con la mirada perdida.
-¡Vamos! O llegaremos tarde- susurré.
La agarre del brazo y apuré el paso apoyándome en ella cuando me fallaba el tobillo.
En aquellos momentos podría estar con ellos, como siempre había sido; con gente importante, conocida… Y sin embargo, por algún motivo que hasta a mí misma se me escapaba, había decidido salir corriendo con ella…
Definitivamente, estaba loca.
Quizás La diosa del Apocalipsis, apodo que me había ganado a conciencia, estaba perdiendo facultades.
Suspiré.
Fuera como fuese, nadie podría hacerme cambiar.
Pero no podía faltar a clase. Ahora que me había propuesto ganar el campeonato, no ir a clase sería una señal de debilidad. Y no iba a permitir que me vieran de aquel modo.
Una vez de pié, y esquivando el desorden de mi habitación, me dirigí al cuarto de baño para empaparme la cara antes de enfrentarme a un nuevo día de instituto.
A primera hora teníamos gimnasia…
-Genial… - murmuré irónicamente mientras cepillaba mi pelo liso.
Me vestí a duras penas y salí de casa sin ni siquiera despedirme de mi madre.
El sol brillaba con fuerza y no había ninguna nube a la vista, pero para mí el día se tornaba de lo más oscuro.
Ya había comenzado la cuenta atrás para el campeonato, y el tobillo había hinchado a lo largo de la noche.
Caminé a grandes zancadas mientras me ponía los cascos de mi IPOD. En aquellos momentos solo pretendía olvidar. O incluso, volver a empezar…
Pero justo cuando pensaba que ya nada podía perturbar mi mente tranquila, Chloe giró la esquina con la cabeza gacha mientras jugueteaba con nerviosismo con una de las borlas que colgaba de su extravagante collar.
Me paré en seco. No esperaba encontrarla allí.
-Parece que vivimos cerca- murmuré.
La aludida levantó la cabeza como si no se esperara que fuera a ella a la que me estuviese dirigiendo. Pero, finalmente, saludó con la cabeza sin despegar las manos del collar.
-¡Hei Daphne!
Me giré de golpe al escuchar mi nombre al fondo de la calle. Aunque no lo necesitaba para saber que los amigos de Lance se estaban acercando.
Miré al frente donde Chloe permanecía paralizada y con la mirada perdida.
-¡Vamos! O llegaremos tarde- susurré.
La agarre del brazo y apuré el paso apoyándome en ella cuando me fallaba el tobillo.
En aquellos momentos podría estar con ellos, como siempre había sido; con gente importante, conocida… Y sin embargo, por algún motivo que hasta a mí misma se me escapaba, había decidido salir corriendo con ella…
Definitivamente, estaba loca.
Quizás La diosa del Apocalipsis, apodo que me había ganado a conciencia, estaba perdiendo facultades.
Suspiré.
Fuera como fuese, nadie podría hacerme cambiar.
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